10 marzo 2014

¿Cuándo debo llevar a mi bebé al pediatra?

Calendario de revisiones durante el primer año de vida:

Un niño sano debería acudir a las siguientes revisiones por parte de su pediatra: 
  • Entre las 48-72 horas del alta hospitalaria debe acudir a su pediatra para control de peso, revisar la postura de lactancia, y constatar que la lactancia está siendo eficaz.
  • Posteriormente suele hacerse otra revisión a los 15 días de vida.
  • Después es conveniente una revisión mensual hasta el primer año de vida.



¿Cuándo debo acudir al pediatra de urgencias? 

Ante cualquier situación que le alarme sobre todo en los primeros días de vida debe consultarse al pediatra. Por ejemplo si el bebé tiene fiebre, vómitos, cambio de coloración o dificultad para respirar, o le nota más decaído o irritable debe acudir a su pediatra o al servicio de Urgencias hospitalarias.



05 agosto 2013

No quiero que mi hija tenga Cáncer:

Vacuna del Virus del Papiloma Humano:

El cáncer de cuello del útero se produce solamente si ha habido una infección previa por el virus del papiloma humano (VPH), particularmente el VPH 16. El VPH es un virus de transmisión sexual. Este virus afecta a más de la mitad de las mujeres que tienen relaciones sexuales, aunque en la gran mayoría no producen síntomas. 

La probabilidad de desarrollo de cáncer es mayor cuanto más precoces sean el inicio de estas relaciones y mayor el número de parejas. También influyen otros factores como el tabaquismo y los problemas inmunitarios.

En España este tipo de cáncer es poco frecuente aunque se prevé un aumento futuro, dados los cambios en los hábitos sexuales de la población joven y adolescente. Anualmente fallecen en España más de 700 mujeres por esta causa.

¿Qué vacunas hay?

En la actualidad hay dos vacunas en el mercado, Gardasil® y Cervarix®; ambas protegen contra los dos tipos de papilomavirus que con mayor frecuencia (70-80%) son causantes del cáncer. 
Las personas vacunadas desarrollan defensas que evitan la infección por estos virus en caso de contacto, aunque hay que tener muy presente que no todos los virus implicados en los tumores malignos del cuello uterino están contenidos en las vacunas disponibles hoy en día.

¿Por qué debo vacunar a mi hija?

La vacunación solo es eficaz cuando todavía no se ha producido la infección y esto solo puede garantizarse cuando aún no se han iniciado las relaciones sexuales. Por esta razón, son las preadolescentes y adolescentes, como grupo, las que potencialmente resultarán más beneficiadas de su efecto preventivo.

Los hombres no se suelen vacunar porque su papel es fundamentalmente de meros transmisores del virus, aunque también se han descrito cánceres genitales y de otras localizaciones en los varones provocados por el VPH, pero son muy raros. Una de las vacunas comercializadas está autorizada para su administración a varones como prevención de las verrugas genitales.

¿Cómo se vacuna?

Está admitido su empleo en niñas y mujeres de 9 años en adelante. En los calendarios de vacunación de las comunidades autónomas españolas se administra a las chicas entre los 11 y los 14 años (consultar calendarios). Por encima de la edad oficial de cada calendario autonómico su adquisición no será gratuita, sino a cargo del ciudadano. 

La pauta completa consta de 3 dosis inyectables y se finaliza en 6 meses. Como las demás vacunas, si se administra debe anotarse en la cartilla personal de vacunaciones. 


Solo está contraindicada cuando haya sucedido previamente una reacción alérgica grave con una dosis de vacuna contra el VPH o cuando se padezca una enfermedad importante. Estas contraindicaciones son comunes al resto de las vacunas.

Riesgos de la vacuna:

El riesgo de que esta vacuna produzca un efecto adverso grave es extraordinariamente raro. 

Las únicas reacciones adversas comunes serán el dolor y enrojecimiento en el lugar de la inyección, y fiebre poco importante. En los dos casos de convulsiones estudiados en Valencia en los pasados años ha sido descartada su relación causal con la vacunación. 

Finalmente, recordar que seguirán siendo necesarios los controles preventivos, mediante citologías vaginales, en la vida adulta de la mujer. Y mantener las medidas para evitar el contagio de otras infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados.



04 junio 2013

¿Es mi hijo celíaco? La enfermedad celíaca.

¿Qué es la enfermedad celíaca?

Es una intolerancia a las proteínas del gluten que provoca una inflamación severa del intestino delgado superior, que hace que la utilización de nutrientes en el tracto digestivo sea deficiente.
Esta intolerancia se mantiene toda la vida, y se presenta en sujetos genéticamente predispuestos a padecerla. Un régimen estricto sin gluten conduce a la desaparición de los síntomas y a la normalización de la mucosa intestinal. 


Sintomatología:

La sintomatología clásica es la diarrea, vómitos, cambios de carácter (apatía, introversión, tristeza), falta de apetito, retraso en el crecimiento, pérdida de peso. Los síntomas intestinales y el retraso del crecimiento son frecuentes en los niños diagnosticados en los primeros años de vida.

También puede mantenerse silente, sin dar sintomatología y dificultando el diagnóstico. Si la enfermedad evoluciona sin tratamiento, pueden aparecer formas graves (crisis celíaca) con hemorragias digestivas o cutáneas (por falta de vitamina K), tetania hipocalcémica, edemas por hipoalbuminemia. La malignización es la complicación potencial más grave, no muy frecuente, determinada por la presencia mantenida de gluten en la dieta, incluso en pequeñas cantidades. 


¿Cómo lo diagnosticará el pediatra?

  • Mediante un examen clínico cuidadoso.
  • Analítica de sangre, que incluya los anticuerpos: antigliadina, antireticulina, antiendomisio, antitransglutaminasa tisular. Actualmente se utilizan los anticuerpos antitransglutaminasa como método inicial de diagnóstico en niños mayores de 2 años con sospecha de enfermedad celíaca.
  • Habitualmente para el diagnóstico se requería una biopsia intestinal. Estas biopsias se toman con un endoscopio, obteniendo una muestra de mucosa intestinal. Actualmente los criterios han cambiado un poco, y si se cumplen algunos criterios, que deben ser evaluados por el Gastroenterólogo pediátrico, no es necesaria la biopsia. 

¿Cuál es el tratamiento?

Una dieta estricta sin gluten para toda la vida es fundamental, en pacientes sintomáticos y en los asintomáticos.  
  • La dieta debe excluir todos los productos que contienen cebada, centeno, avena y trigo.
  • Basando la dieta en alimentos naturales: legumbres, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas y cereales sin gluten: arroz y maíz. 
  • Deben evitarse los alimentos elaborados y/o envasados, ya que en estos es más difícil garantizar la ausencia de gluten. Codex Alimentario establece como límites máximos de contenido en gluten para que un producto sea considerado sin gluten de 20 ppm (para los alimentos naturalmente exentos de gluten) y de 200 ppm (para los alimentos elaborados con almidón de trigo). 

Las asociaciones de celíacos son de gran ayuda, porque tienen listados de todos los productos que pueden consumirse y los que no, puedes consultar aquí http://celiacos.org/ 



Tras la exclusión del gluten de la dieta la recuperación del intestino completa no es inmediata, en adultos suele tardar 2 años y en niños 1 año. Por ello puede ser necesario excluir la lactosa de la dieta, porque la lactasa de la pared intestinal está disminuida.


¿Qué influye en la aparición?

  • El momento de introducir cereales con gluten en la alimentación complementaria de los bebés es uno de los factores que influyen en la aparición de la enfermedad celiaca. Nunca debe hacerse antes de los 4 meses de edad, pero tampoco es recomendable hacerlo más allá de los 7 meses. Además, no es conveniente dar mucha cantidad desde el principio, sino introducirlos poco a poco. 
  • La lactancia materna también tiene un efecto protector, mayor cuanto más prolongada sea. Lo ideal es que el bebé todavía reciba lactancia materna mientras se comienza a introducir el gluten en la dieta, por lo que los lactantes amamantados pueden comenzar a recibir gluten en pequeñas cantidades desde el inicio de la alimentación complementaria, hacia los 6 meses de edad. 
  • La predisposición genética viene determinada por la positividad en los genes HLA relacionados son los HLA DQ2 y DQ8. ¡Ah! Y es conveniente estudiar también a padres y hermanos aunque no tengan síntomas. 

Fuente principal I. Polanco y C. Ribes de Asociación Española de Pediatría.

David Pérez Solís. En familia.aeped.es



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